Trabajan, cuidan y aun así no alcanza: 95% de las mujeres venezolanas no logran cubrir lo básico 

PORTADAINFORMEWEB (1)

En Venezuela, tener empleo ya no garantiza cubrir lo esencial. Un monitoreo nacional realizado por la Red Sindical Venezolana, sobre las condiciones de mujeres trabajadoras y jubiladas realizado en marzo de 2026 encontró que el 95,5 % de las trabajadoras devengan un ingreso que no alcanza para cubrir gastos básicos. Entre jubiladas y pensionadas la situación es aún más severa: 97,7 % asegura que sus ingresos son insuficientes para vivir.

El estudio, basado en una muestra de 528 mujeres de 22 estados del país y el Distrito Capital, retrata una realidad donde el salario ha perdido su capacidad de sostener la vida cotidiana, incluso entre trabajadoras con alta formación académica y décadas de experiencia laboral.

La mayor parte de los ingresos se destinan simplemente a sobrevivir. El 74,6 % de las encuestadas señala que su principal gasto es la alimentación, mientras que el 15,5 % debe priorizar la compra de medicinas. En muchos casos, ese ingreso sostiene a hogares completos: 59,1% de las participantes tiene a su cargo tres o más personas.

La situación golpea con especial fuerza a sectores clave del país. Casi nueve de cada diez encuestadas trabajan en los sectores de salud o educación, dos áreas que sostienen servicios esenciales. Sin embargo, 23,3% reporta jornadas superiores a las 40 horas semanales, una carga laboral que contrasta con ingresos que no cubren necesidades básicas.

A esta presión económica se suma la carga de cuidados dentro del hogar. El 72,2 % de las mujeres encuestadas tiene bajo su responsabilidad el cuidado de niños, adultos mayores o personas con discapacidad, una tarea que suele recaer casi exclusivamente sobre ellas y refleja la ausencia de sistemas públicos de cuidado. Esta doble presión, trabajo precario y responsabilidades familiares, explica incluso por qué muchas mujeres ven restringidas sus oportunidades económicas.

Bajo un contexto donde las mujeres suelen asumir el rol de principal sostén económico y de cuidado dentro del hogar, la insuficiencia salarial tiene efectos que van más allá del ingreso individual y termina afectando a familias enteras.

Uno de los hallazgos más preocupantes del informe es la situación de las mujeres mayores.

En Venezuela, la jubilación dejó de ser una etapa de descanso y se ha convertido para muchas en una extensión forzada de la vida laboral. 63,8% de las jubiladas ha tenido que continuar trabajando para sostenerse económicamente, lo que refleja la fragilidad de los ingresos en la vejez y la falta de protección social para quienes dedicaron décadas del trabajo al Estado.

Las consecuencias se reflejan en la salud. Solo 15,2% afirma tener acceso regular a atención médica, mientras que 46,8% no puede adquirir los medicamentos que necesita. Esta situación resulta especialmente preocupante si se considera que la mayoría de las encuestadas supera los 45 años, una etapa en la que aumentan las necesidades de atención médica.

El testimonio sobre el maltrato al solicitar servicios en los mismos centros de salud donde trabajaron durante 30 años revela la pérdida de la dignidad institucional hacia la vejez.

Y el impacto emocional es igualmente visible: apenas 8,7% de las participantes considera que su bienestar psicológico es bueno, mientras que el resto describe niveles de estrés, agotamiento o incertidumbre frente al futuro.

Los testimonios recogidos en el estudio reflejan con crudeza esta realidad. Frases como “hacer magia con lo poco que recibimos” o “trabajar sin tener pasaje o comida” aparecen de forma recurrente. En muchas de esas voces se repite una misma palabra: sobrevivir.

Para cientos de mujeres en Venezuela, el trabajo dejó de ser una vía de progreso. Hoy, en muchos casos, apenas alcanza para resistir día a día.

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp

Deja una respuesta

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Post comment